EL SECRETO ESTÁ EN LOS DETALLES por Nacho Lluch

Imaginemos la escena: Estamos en un teatro fantástico donde asistimos maravillados a las evoluciones de los bailarines del Bolshói interpretando El Lago de los Cisnes. Los bailarines, con la gracilidad que se les supone, van evolucionando por el escenario, con sus movimientos en ocasiones imposibles, con sus saltos, sus vueltas, ….. Pero de repente, sale una bailarina con aletas de hombre rana, intentando dar vueltas sobre si misma.

Lo primero que pasará por tu cabeza si estás leyendo estas líneas es: No va a poder, es imposible que, con aletas de hombre rana en los pies, pueda dar ni siquiera una vuelta.

Y estarás en lo cierto. Pero vayamos más allá. Seguro que, también pensarás que no podrá dar vueltas porque con las aletas, no podrá girar. No se te pasará por la cabeza que, no puede dar vueltas, porque no sabe dar vueltas. Independientemente de si sabe o no dar vueltas, no va a poder si no se quita las aletas.

El secreto está en los detalles, en el detalle de no llevar el calzado adecuado, tan simple como eso. Por muy buena técnicamente que sea esta bailarina, no podrá dar vueltas con las aletas de hombre rana en sus pies.

Esto que parece surrealista, se ve continuamente en las clases de baile de salón.

Claro está nadie viene a bailar con aletas de hombre rana, pero sí con zapatillas de deporte por ejemplo, o cometiendo errores técnicos que, bien por tener delante un profesor/a inadecuado/a no formado técnicamente o bien por dejadez del propio alumno, le impiden evolucionar en el aprendizaje del baile.

Los detalles lo son todo en el aprendizaje y lo mejor de todo es que el trabajar los detalles es “sólo” un esfuerzo mental.

Alumnos que son incapaces de girar mientras bailan. Quizás tengan una mala técnica o quizás solo se trate de que, en vez de zapatillas de deporte, traigan el calzado adecuado para la actividad que están aprendiendo, un calzado que le permita realizar de forma correcta los movimiento que necesite realizar.

Pero el tema del calzado es uno más de los detalles que intervienen. Cómo colocamos el pie, como cargamos el peso durante el paso, la orientación de la cadera, donde miramos cuando terminamos uno de los movimientos, etc. Estos detalles, marca la diferencia entre un baile vulgar y sucio, o un baile limpio y DOMINABLE por los bailarines.

Y el aprendizaje y mejora en estos detalles va a depender de la predisposición que tenga el alumno a esforzarse por aplicar la técnica de forma correcta. No es necesario tener que competir para mejorar la técnica de nuestro baile. Mejorar la técnica me ayudará a que mis movimientos mejoren, que los marcajes sean más precisos y un largo etcetera que me encaminará a que mi baile sea más DOMINABLE, es decir, que la pareja pueda hacer su baile como ella quiera, sin depender de figuras o si nos caemos o no después de intentar dar una vuelta….

Una pareja que no se preocupe de la técnica tendrá un baile sucio, pesado,…., simplemente porque no domina la evolución de sus movimientos.

El profesional que esté al frente de la clase es el responsable de inculcar esta dinámica en sus alumnos. Fijarnos en el aprendizaje de figuras y no de una técnica correcta es un error.